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ALTERNATIVAS A LO HEGEMONICO

11 de febrero de 2014

Madrid está en venta. No tengo claro si es a modo de revancha por quedarse sin Eurovegas o una especie de obsesión personal por convertir la ciudad en una caricatura, una especie de parque temático para el consumo en el que la tradición se convierte en mera fachada. En el fondo no han descubierto nada nuevo, es lo de siempre –véase modelos desarrollistas basados en el turismo- llevado al extremo. Se han quitado la máscara.

Los datos expuestos corroboran estas carencias, en el que se cierran teatros, se ponen precio a los espacios públicos y los datos del turismo en la ciudad de Madrid están siendo negativos pese al aumento en el conjunto del Estado. Quizás podría hacerse una lectura crítica de esto.

Estamos en un momento en el que el Estado es abiertamente hostil hacia el mundo de la cultura y la situación económica no ayuda. Parece que lo único que puede realizarse es lo mainstream pues el resto es ruinoso y ninguna empresa apostaría por ello. Sin embargo, decía Nietzche que lo trascendental surge, a pesar de, y esto es lo que está ocurriendo a pequeña escala en las ciudades. Desde la base empiezan a surgir respuestas de iniciativa popular para dar salida a las necesidades del momento.

Son ideas sin intermediarios que se proyectan directamente sobre el terreno de acción, partiendo de la base y construyendo sólidas bases de legitimidad ante la población. Da igual que se llame Tetuán, Mercado de la Cebada, o Tabacalera. Estos ejemplos no solo se pueden encontrar si se rebusca en Madrid, sino también a lo largo de todo el Estado español, muchas veces donde uno menos se lo espera. Son respuestas a las carencias de la población.

Ejemplos de los efectos positivos de estos centros en la sociedad fueron expuestos en estas jornadas gracias al caso del Museo Universitario del Chopo, en México, que sirvió como elemento catalizador para transformar un barrio o hacer visible a las experiencias que estaban surgiendo en los barrios. Son una vía de escape social.

El problema que se puede generar con estas iniciativas es una lectura aprovechada de la administración, no por apropiarse de la autoría de proyectos anónimos en un afán por colgarse medallas o llenar espacios vacíos, si no que desatienda sus deberes estipulados en sus competencias. Nunca debe verse esto como un sustitutivo sino como un complemento o una alternativa a las lecturas hegemónicas.

Este tipo de trabajo social de base es fundamental para ofrecer a la sociedad una válvula de escape que asegure la paz social.  No hablo de evitar la ruptura o la irrupción popular hacia el cambio como ocurrió en Burgos hace unas semanas pues esto es síntoma de salud. Hablo de evitar la creación de guetos o de colectivos que se sientan excluidos, pues esto solo genera violencia, como ocurrió en París en 2005.  Y es que, como dijo Mortier, “Si no construimos más teatros habrá que construir más cárceles”. 

Manuel Martínez
*Co-editor Plastic Crowds

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